sábado, 25 de enero de 2014

Al teléfono: ¿Aún vas sin bragas?

Después de aquella aquella tarde...

Lo recuerdo ahora, cuando escribo, en la soledad de la noche, y sentada en la mesa del comedor de casa, cuando aquel día sentada en este mismo lugar y delante de esta misma pantalla el teléfono interrumpió mí rutina

-“Aun llevas bragas?”
Inmediatamente se activó algo dentro de mí. Fue el tono de voz, autoritario, serio. No las llevaba, así había estado toda la tarde, y así se lo hice saber.

-“quítate los pantalones”  “Y ahora dime…¿qué tal ha pasado la tarde mi perrita?” 
-“Bien”, respondo con un hilo de voz. No sé lo que vendrá después.
-“bien sin bragas?”
-“si…”

En uno de sus giros cambió de tono y casi de tema. Lo que parecía una tormenta pasó a ser una conversación con mi Señor en la que se interesaba por mis amistades por la red. La conversación parecía tocar a su fin, casi estábamos en la antesala de la despedida cuando, imprevisiblemente me ordena que me ponga en el suelo, desde donde pueda seguir viendo la pantalla, y que comience a tocarme, metiendo los dedos en mi coño, que ya está caliente, como una perra en celo de repente. Llevo caliente desde esta mañana, deseando correrme, aguantando las ganas debido a su prohibición de tocarme si no es por una orden suya.

-“Ahora…siéntate en la silla. Tócate y mete los dedos bien dentro, como lo hago yo”
Le obedezco, disfruto, y hago todo según dice. Meto dos de mis dedos todo lo dentro que puedo, sintiendo mi humedad. Mis fluidos me empapan, y gimo de placer. Los meto…los saco….

-“Veo que te gusta ser una zorra…pues ejerce de tal”
Por un instante estoy confundida, no sé a qué se refiere. Se hace el silencio, él lo nota, me guía, me cuesta …me empuja, lo logra…empiezo a hablar y comportarme como una profesional del sexo telefónico, como me comportaría si mi cliente estaría frente a mí. Voy todavía a tientas, él es exigente y su tono va de la amenaza a la instrucción. Me va guiando. Hay momentos en los que pienso que va a cortar. Pero voy avanzando, me enseña a dar, a no pensar solo en mi propio deseo, la conversación se alarga. Avances, retroceso y entonces noto que su respiración ha cambiado.

Y yo sigo en mi papel y logro su permiso para seguir tocándome… frotando la zona del clítoris, que es lo que me vuelve realmente loca. Sigo gimiendo. Me excito tan rápido escuchándole que me sorprendo. Los gemidos escapan de mi boca y le pido ponerme más cómoda en el suelo.
-“Quieres ponerte en el suelo eh? Perra? “Como una auténtica perra eh?” Él me conoce.
-“si por favor….” suplico
-“Hazlo!” ordena

Bajo rápido al suelo, poniéndome cómoda, casi a 4 patas. Sentada casi sobre mis pies, con las piernas separadas y teniendo acceso total a mi coño. En esta postura añoro su polla en la boca como tantas otras veces.
Sigo tocándome y sigo escuchándole por el teléfono que sujeto a duras penas.
Aún puedo escuchar algunas de sus frases en mi cabeza.
El me habla, sabe tocar las teclas que activan mi recuerdos y con ellos los deseos. Estoy a punto….sus palabras son mágicas…
-“Seguro que ahora mismo te gustaría sentir mi lluvia dorada como el otro día eh?”
-“Si”….los recuerdos me vienen de golpe y no dejo de tocarme. Cada vez más rápido.
-“Pero la próxima vez lo haré en tu boca” mi excitación sube más imaginándolo
“salpicando mi lluvia dorada en tu garganta y en tu cara…”  Más….casi puedo sentirlo
- “…resbalando por tu boca…” Dios…cómo puede hacerme sentir algo así…..
-“Sí….” “Mi Señor!...” - estallo en un orgasmo arrasador que me hace gemir y acabar con la cabeza en el suelo, gimiendo con el teléfono en el suelo junto a mi boca, incapaz de sujetarlo. Disfrutando de las sensaciones que me han invadido de repente…y escuchando como es ahora mi Señor quien disfruta al escucharme a mí.

Y así, al llegar la noche y quitarme las bragas, como ahora, no puedo dejar de recordar aquella noche de aquel día en que me quité las bragas en una tarde de amatxus.

Moët

domingo, 19 de enero de 2014

Sin bragas?

Yo soy una chica formal, de apariencia inocente y educada en colegio de pago. 

Así que, naturalmente, no suelo ir sin bragas por la vida. 


Por tanto, cuando aquella tarde, en el parque, rodeada de las demás mamás, recibí la orden de quitármelas, la situación me pareció un poquito confusa: todas ellas hablando de sus retoños, del tiempo, y del cambio de ropa; y yo, siguiendo aparentemente la conversación y pensando cómo cumplir su orden. 

Participo, miro mi móvil, excitada, nerviosa…las miro a ellas pero en realidad oteo el horizonte buscando, planeando.


Y lo hago...

Termino quitándome las bragas en un servicio público cercano. 

Lo más rápido que puedo, como si la gente de fuera supiera lo que estaba haciendo. 

Mis manos temblorosas guardan mis bragas en el bolso, y vuelvo junto a las demás, intentando aparentar normalidad. 

Tengo la sensación de llevar un cartelito que diga “no llevo bragas”, siento la turbación y la rojez de mi cara, en la que intento contener la sonrisa.


Han transcurrido las horas, he ejercido mi papel de madre y pronto, aunque todavía no lo sabía, vendría a ejercer otro rol...

Moët

miércoles, 15 de enero de 2014

Cómo hacer tus propias muñequeras BDSM

Este será un post diferente al resto. Por orden de mi Señor, he tenido que hacerme con unas muñequeras y tobilleras para que me pueda atarme y usarme de la forma que desee y de una forma más práctica y cómoda para ambos.

Después de ver el estupendo blog de Dómina Nut, El Taller de Bricosado, me sugirió, más bien, me ordenó, que me las hiciera yo misma. Dicho y hecho. Ahora que las tengo, quiero enseñaros cómo las hice de una forma muy baratita y sin pasar por ningún Sex Shop.
Debo confesar que la experiencia de ir a la tienda, elegir entre todos los collares, y acabar comprándolos me resultó tremendamente excitantes. No hacía más que imaginarme con ellos puestos, a merced de mi Señor, diponible para lo que Él quisiera hacer conmigo. Miraba y miraba los collares, con la mirada perdida, sin dejar de imaginar....


1.  Toma conciencia de tu condición de perra y ve a cualquier tienda donde vendan collaresen cualquier bazar los encontrarás, y con un gran surtido. Estuve dudando entre estas tres. Pensando en que agarraren bien y que no hagan daño al forzarlas y mover las muñecas elegí una correa un poco ancha y con la menor decoración posible.



  2.       En la misma tienda, le pedí al dependiente que me hiciera en los collares unos agujeros extras.  Para saber dónde los quería, cogí uno de los collares y me lo coloqué, ante su atenta mirada, en la muñeca para cerrarlo y ver dónde necesitaba los agujeros. Mantuvo el tipo y ni cambió el gesto al ver mis actos.     Todo un profesional. Me devolvió mis  collares con 3 agujeros extras a mi medida. Podéis apreciar los nuevos agujeros en la foto. En principio el collar sólo traía los 3 más a la derecha.


3- Compré también en el mismo lugar los accesorios que veis en la foto. Un mosquetón doble y  estos ganchos, con idea de ponerlos en las muñequeras y poderlas agarrar a cualquier cuerda o soporte.


4- Una vez en casa, hice un corte por donde veis, para que no molestara la parte que sobra y dando forma redondeada al extremo para evitar molestias con los roces.



Y voilá, ya tenemos muñequeras nuevas y baratitas, y con el morbo añadido de haber sido compradas por la perra que las llevará y  ser hechas por una misma.


Aquí podéis ver cómo quedan con el mosquetón puesto. Realmente algo muy útil y práctico, y que da mucho juego.

Coste total:  4,5 euros cada collar + 3.75 cada mosquetón doble.


Para las tobilleras compré otro día un par de collares más, aunque no pude encontrar dos iguales que los usados para hacer las tobilleras y otro mosquetón doble. A éstos también pedí que me hicieran algún agujero extra, pero luego, no he tenido que cortar nada. Aquí tenéis el resultado final:



Ahora sólo queda que mi Señor decida usar el kit completo conmigo. Os confieso que lo estoy deseando. Cuando ocurra, prometo compartilo con vosotros.

Y si os animáis a hacer vuestras propias tobilleras o muñequeras, espero que vosotros lo compartais conmigo.

Besos, Moët