sábado, 21 de diciembre de 2013

Sensaciones indescriptibles


Me acabo de correr. Mi coño está sucio. En él una extraña mezcla de mis flujos con mermelada. Me he acariciado hasta irme en un entorno de suciedad que mi Dueño ha creado premeditadamente para humillarme. Me recupero lentamente y cierto remordimiento parece asomar en mi cuando….me agarra del pelo hacia arriba, levantándome, haciéndome daño, sin darme tiempo a sujetarme, y casi izándome, y me lleva casi a rastras al baño.

– Te ha gustado perrita? Has disfrutado de tu condición de guarra esclava del placer….porque ahora lo vas a hacer en el suelo del baño. Como una auténtica guarra.

Nuevamente me tumba. Otra vez, un suelo sucio. Las piernas abiertas, tocándome como me ha ordenado. Empieza a decirme cosas del tipo:

- has visto lo que estás haciendo perra? Tocándote en el suelo del baño, como una auténtico animal en celo al que solo le importa el placer…eres una esclava de tus pasiones y esas pasiones están en mis manos.

-Muevo las cuerdas de tu voluntad….y si ahora te vieran las demás mamás del parque…qué pensarían eh? Te lo voy a decir…Que eres una guarra….

Continúa, sabe manejar las palabras…palabras que acaban perforándome y tocan por un instante algo profundo que hace que me pare al instante. Toda la excitación que había ido teniendo hasta ahora desaparece al decirme algo así. Estoy al borde del llanto y él se da cuenta.  Ahora yo estoy pensando que no tenía intención de ir tan lejos…se calla. Está de pie, mirándome desde arriba, inclinado sobre mí, se inclina lentamente, acercándose más y más a mi cara, y susurra…

 - ¿Qué pasa perrita? ¿ No quieres tocarte?
– No…- suplico. Creo que voy a quebrarme y Él responde fríamente y sin perder la compostura:
- Pues ahora te vas a tocar, aunque no quieras, porque yo lo digo! Y te vas a correr me oyes?

Le estoy mirando a la cara, siento rabia, casi enfado, creo que nunca antes le había visto hablarme así, con esa cara tan autoritaria y dominante, pero me hace activarse un clic dentro de mí y empezar a excitarme en cuestión de segundos. Empiezo a tocarme de nuevo, él pasa a colocarse de pie entre mis piernas, mirándome desde arriba.  De nuevo, como un rato antes, me dice que cierre los ojos y me olvide de todo…y así lo hago.

No entiendo muy bien por qué me hace repetir algo que me ha hecho hacer unos minutos antes en el suelo de la cocina. Intuyo su intención y mientras me acaricio excitándome, rezo para mis adentros deseando estar en lo cierto…estoy empapada….quiero tener razón. Sigo concentrada en el placer, en ir más y más allá, todo está en silencio y ya no sé dónde estoy. Solo sé que estoy casi a punto.

 Con la mano en el clítoris, las piernas bien abiertas y dobladas, la espalda arqueada sobre el suelo, y la cabeza echada hacia atrás, de repente….si, he acertado. Es lo que yo imaginaba, deseaba, que iba a pasar….su lluvia dorada sobre mí, y al notarlo, mi cuerpo responde y estallo en el primer orgasmo.

Siento el chorro  sobre mi vientre, pero enseguida va ascendiendo hasta mis pechos, caliente… mi cuello…Cuando el maravilloso orgasmo se va disipando, sigo tocándome, ansiando más….frotándome….sin dejar de sentir su chorro que sube hasta mi cuello, salpicando mi barbilla. Me siento caliente y mojada, y con la mano que estaba tocando mi pecho desciendo para restregar su orina por mi vientre, frotándome con ella y estallo en un segundo e increíble y brutal orgasmo.


Queridos lectores que ya tantos días me acompañáis, no puedo describir las sensaciones de aquel momento. De igual manera que no hay palabras para describir el cariño con el que me levantó del suelo y, lentamente, me metió en la ducha para lavarme con mimo con el jabón digno de una reina.

Besos,
Moët

1 comentario: