domingo, 8 de diciembre de 2013

Jamás lo imaginé: la humillación me lleva al orgasmo

De nuevo visité su ciudad por un tema oficialmente de trabajo. En cuanto estuvimos a solas en el ascensor nos fundimos en apasionados besos, ansiosos, tocándonos, saboreándonos.

Llegue a su casa y empezó a llevarme de una habitación a otra…”¿Qué encuentras fuera de lugar?” al principio solo su tono autoritario, poco a poco la situación fue violentándose. Yo no sabía que contestar. De una habitación a otra, Él desprendía una violencia ascendente. Yo desconcertada. Siempre la misma pregunta. Yo sin respuesta.

– Mira bien…no se te dan tan bien los jeroglíficos? Pues dime…que es lo que está fuera de lugar? –

Empecé a ponerme nerviosa….todo estaba pulcro y ordenado.

- Así que no sabes…quítate la camiseta.-  Lo hice y me llevó al baño. –Y aquí, ¿qué ves fuera de lugar? - No se….el suelo está un poco sucio..- dije en voz baja.
- Quítate los pantalones.-  Así lo hice.

Estaba empezando a ponerme muy nerviosa pues no conseguía averiguar de qué iba el juego. Qué era eso que yo debería ver…Me llevó a su dormitorio, y de nuevo lo mismo. Me preguntó, y yo no supe qué decir y me hizo quitarme el sujetador. Me estaba empezando a bloquear, no sabía qué hacer y ya no sabía qué contestar, me sentía muy estúpida…y ya la última vez, con la pregunta, me ordenó quitarme las braguitas.

Ahí estaba yo, 20 minutos después de llegar, desnuda en medio del pasillo, y sin saber qué hacer. Me miró muy serio y agarrándome del pelo llevándome de nuevo a la cocina me dijo
–¿no ves que está todo a medias…? ¿Qué las tareas domésticas están a media hacer? Y me llevaba de un lugar a otro explicando y mostrándomelo…me llevaba del pelo, violentamente…me hacía daño, tiraba de mi y me hacía trastabillar. Me llevó bruscamente al baño, tirando de mi pelo, zarandeándome

– ¿No ves que esta todo limpio menos el suelo? – Sí…- Eso es porque estoy esperando que venga mi perra a limpiarlo sabes?

De nuevo en el salón y después de ordenarme recoger algunas cosas mientras me miraba sentado cómodamente en el sofá terminé arrodillada chupándole los huevos a una orden suya. Por un lado…por otro, succionando y lamiendo, más fuerte, más suave, jugando con su polla. Cuando ya se cansó me hizo seguir recogiendo hasta que me llevó a la cama. Me tocaba recibir mi castigo por mi falta de audacia…

Con muchos nervios me pongo sobre sus rodillas.
      ¿Cuantos azotes crees que mereces? –

¿Cuántos debería decirle? Si digo pocos…quizás le parezca mal. Si digo demasiados…peor para mí…
-      5?
-      ¿Qué tal 10?
-      Muy bien… -

Y comienza con el castigo, recordándome que debo darle las gracias por cada uno de los azotes. Verme en esta situación, sobre sus rodillas se me hace tan humillante que tiene un efecto sorprendentemente excitante sobre mí.

Comienza a azotarme. Los “gracias Señor” escapan como suspiros con cada sacudida en mi trasero, aguantando, sintiendo cómo el dolor va aumentando a cada azote. Sigue con el siguiente, aguanto, uno más, “gracias Señor”, otro en el otro lado, aguanto… “gracias Señor”…. cada vez duelen más, pero aguanto y me encanta hacerlo, aguantar el dolor que recibo y gozar con él. Me noto empapada, y ardiendo…

Cuando llegamos al 10 el dolor es casi insoportable pero  siento en parte alivio, y en parte orgullo por haberlos soportado incluso cuando más me dolía, sin embargo de repente cuando se supone que ya ha terminado me castiga con una ráfaga de azotes muy seguidos y más fuertes que ningún otro que haya recibido antes, sin darme tiempo a respirar, a dar las gracias, a soportarlo, me muevo, me retuerzo, ya no los soporto e intento escapar de él, gimo y casi grito, es demasiado …hasta que para. Respiro agitada, intentando recuperarme.

El trasero me palpita literalmente….

Pero al mismo tiempo, junto al dolor que no termina de irse…me siento muy caliente, y mojada, como así comprueba por sí mismo.
– Eres una auténtica zorra que te encanta que te azoten eh? –

Cuando he conseguido recuperarme, me pone de pie y se va a por algo. Vuelve con un par de espejos de mano. Los coloca de forma que pueda verme el trasero.
Lo veo
-      Oh. – Me sorprendo al verme el culo. Está muy rojo.
¡Qué visión tan maravillosa! Me encanta ver sus efectos en mi piel.

Termino de nuevo de rodillas ante Él, Me encanta darle placer con mi boca, sentir como responde a mi lengua, hincharse en mi boca, relamer hasta la última gota. Sentir los movimientos de sus caderas metiéndome la polla hasta el fondo de la boca, tenerla completamente llena, casi ahogándome, sintiendo las caricias en mis labios, en el clítoris, en todo mi coño, teniéndole en mi boca. Me maravilla.

Estoy ardiendo, me siento necesitada del orgasmo… no aguanto más. Me mira,
-      que pasa perrita? Estás caliente? Quieres correrte?
      Si…- casi rogando.

Me agarra del pelo y me lleva sujeta obligándome a caminar tras él hasta la cocina. Allí me sube a la mesa que está pegada a la pared, sentada con las piernas bien abiertas
      Te voy a enseñar la mermelada de la que te hablé el otro día

Saca de la nevera un delicado tarro de una confitura de olor delicioso, mete los dedos en el tarro sacando una buena cantidad y los unta en mi coño, frotándome generosamente, arriba y abajo, metiendo dentro los dedos, sacándolos, volviéndolos a meter, volviéndome loca de placer, sin poder hacer nada por evitar que haga lo que quiera con mi cuerpo, deseando que me permita correrme de una vez. Me concentro en el placer, me apoyo en la pared, echando la cabeza hacia atrás. Para, me deja así, en ese estado….se aleja en la cocina, y señalándome el consolador que hay sobre otra mesa me dice

- ves el consolador? Quieres correrte?- me desconcierta.
– Sí..Quiero correrme….puedo?
–coge el consolador…?

Dudo…parece una de sus trampas…no me ha dado permiso para correrme realmente….o si? No sé que hacer…así que no hago nada, le miro y espero

Viene hacia mi, me coge del pelo violentamente, y me hace tumbarme bruscamente en el suelo de la cocina, casi tirándome.

- No querías correrte? no estabas tan caliente?
- Pues venga….vas a correrte aquí, en el suelo de la cocina, como una guarra, porque eso es lo que eres no? Una guarra que se corre en el suelo…

Me ordena tumbarme en el suelo de la cocina, ese suelo que al entrar en la casa, y que como pude darme cuenta al revelarme él la verdad de su juego estaba sin barrer, sucio

- Vamos, túmbate, y tócate, como la auténtica guarra que eres-

Y así lo hago, está helado, y el frío del suelo contrasta con el calor de mi cuerpo. Se me pone la piel de gallina al apoyar toda la espalda en el azulejo helado, y aunque de repente parecía que la excitación se había ido….vuelve de golpe al verme en esa situación tan humillante, tocándome y excitándome en el suelo de la cocina. Así me lo recalca…y eso hace que me excite más aún. Sigo frotándome, pero me cuesta….no es mi postura, no es la posición adecuada…

- cierra los ojos, olvídate de todo, y córrete –


Y así lo hago, cierro los ojos, y sintiendo su presencia sobre mí, mirándome, pero sin verle…termino con un necesitado y ansiado orgasmo en el suelo de la cocina.

Continuará.....

Besos, Moët

6 comentarios:

  1. Maravilloso. Es un placer ver que otra pareja BDSM se "divierte" tanto ;)

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  2. Una erección ha provocado que me imagine esa situación indescriptible :P

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  3. Impresionante!
    La de las fotos eres tu?

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    1. Gracias!
      Si, la de las fotos soy yo, todas son fotos propias.
      Besos

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