lunes, 21 de octubre de 2013

Una lectura muy vibrante

Han pasado varios días desde que comencé el relato de aquella sesión que comenzó con frutos rojos y hielos aqui, a la que según mi Amo, le seguiría una tortura histórico-cultura, con una lectura muy interesante, de la que al final descubriréis el título, y que aquí os relato, espero que la disfrutéis.

Él se dirige a mi:

"Coge el consolador que tenga más vibración, el pequeño quizás, ves el atril? Quiero que leas en voz alta”.

Desnuda, con las piernas separadas, me sitúo frente al atril donde hay colocado un libro abierto,  junto a la cama, con él sentado en ella, y el consolador en la mano. Comienzo a leer en voz alta:

Él está sentado ante ella que está de pie. Ella baja los ojos. El coge su vestido por lo bajo, se lo quita. Luego hace deslizar el slip de niña de algodón blanco. Tira el vestido y el slip encima del sillón. Le quita las manos del cuerpo, lo mira. La mira. Ella, no. Ella tiene los ojos bajos, le deja de mirar.El se levanta. Ella sigue de pie ante él. El vuelve a sentarse. Acaricia aunque apenas el cuerpo todavía delgado. Los pechos de la niña, el vientre. Cierra los ojos como un ciego. Se detiene. Quita la manos. Abre los ojos. Bajito dice:-No tienes dieciséis año. NO es verdad.Ninguna respuesta de la niña. Dece: Es un poco temible. No espera respuesta. Sonríe y llora. Y ella, ella le mira y piensa –con una sonrisa que llora- que tal vez se pondrá a quererle toda la vida…

Él comienza a tocar mi sexo con sus dedos. Primero con la mano…luego continúa con el consolador en modo vibración. Lo desliza por mis labios, untándolo en mi humedad, y en mis jugos, haciendo que se cuele entre mis pliegues.

Leo en voz alta, clara y firme por el momento, concentrada:

…Con una especie de temor, como si ella fuera frágil, y también con una brutalidad contenida, él se la lleva y la deposita en la cama. Una vez que ella está allí, depositada, entregada…

Sigue jugando conmigo, siento cómo la vibración alcanza mi clítoris. Todo mi interior se contrae y un gemido escapa de mis labios impidiéndome seguir leyendo.
– Lee! –me ordena y para de tocarme. 

Continúo leyendo concentrándome en hacerlo bien:
Él la mira una vez más y el miedo vuelvo a apoderarse de él. Cierra los ojos, calla, ya no quiere saber de ella. Es entonces cuando ella lo hace, ella. Con los ojos cerrados, ella lo desnuda. Botón tras botón, manga tras manga…
 Leo, trato de hacerlo bien, lo trato de veras, pero no puedo, no puedo prestar demasiada atención a lo que leo en realidad. Sigue jugando con mi coño empapado y de pronto siento el consolador dentro de mi, sobrecogiéndome. Intento obedecerle y sigo leyendo:

El no la ayuda. No se mueve. Cierra los ojos como ella.
La niña. Esta sola en la imagen, mira, el desnudo del cupero de él tan desconocido como el de un rostro, tan singular, adorable, como el de su mano sobre su cuerpo durante el viaje. Ella le mira una y otra vez, y él se deja, se deja mirar…

Pero de repente, el placer es tan intenso que no me sale la voz y gimo.
- Lee! – de nuevo para de tocarme hasta que continuo con la lectura:

-Es bonito un hombre chino.Lo besa. Ya no está sola en la imagen. El está allí. A su lado. Con los ojos cerrados ella le besa.

Sigo leyendo, disfrutando con el placer de sus caricias y de los vaivenes del consolador dentro de mí, pero al mismo tiempo soportando la tortura de controlar mis gemidos, mi respiración, mi voz para poder leer para él.
De nuevo siento un latigazo de placer que me hace encogerme. Es algo incontrolable. Tengo el clítoris hipersensible al sentir las vibraciones en él.
-      Lee! – ordena con voz firme parándose al instante.

…Las manos, las toma, las apoya en su propio rostro. Sus manos, las del viaje. Ella las toma y las pone en su propio cuerpo. Y entonces él se mueve… 
...y de repente le siento dentro de mi, fuera, dentro....demasiado para mí.

Cuando se cansa del juego me hace parar, me acerca a él colocándome de espaldas a él, casi sobre sus piernas. Comienza a tocarme en mi coño empapado, le siento en mi espalda y me reclino contra él. Su mano se mueve rápido, siento el orgasmo muy cerca.

-Lee!!! Es imperativo

…Voy a hacerte daño.Ella dice que lo sabe.Él dice que a vece las mujeres gritan. Que los chinos gritan. Pero que no hace daño más que una vez en la vida, y nunca más.[…]Le dice que cierre los ojos…

Con una mano agarra mi cuello, lo aprieta sin dejar de mover la otra. Esa sensación me vuelve loca, y cada vez estoy más cerca de correrme. Sigue tocándome, rápido, mi coño arde, más y más.

Que va a hacerlo. Poseerla.Que cierre los ojos. Pequeña, dice.

Siento su gran mano apretarme el cuello un poco más.


Ella dice:No, los ojos cerrados no.Que todo lo demás sí, pero no con los ojos cerrados.Él dice que sí, que debe hacerlo. Por lo de la sangre.Ella no sabía lo de la sangre.




Me cuesta respirar pero no puedo evitar excitarme más y más…

Hace un gesto para escaparse de la cama.Con su mano él le impide levantarse
y más….sintiéndome tan  indefensa en sus manos,

Ella ya no vuelve a intentarlo



...y siento que el orgasmo llega de lleno recorriéndome.

Moët


5 comentarios:

  1. perfecta escena, saludos a ambos :)

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  2. Magnifico relato, Excitante situación.
    Saludos

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  3. Sencillamente fabuloso.
    Que decir moet de algo tan extraordinario como sentir el.orgasmo llegar desde dentro... Y que te lo hagan controlar para depues morir del placer maximo de servirselo a él....
    Una lectura fantástica.

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  4. Muchísimas gracias por vuestros comentarios.
    Debo decir que después de aquello, leí el libro tranquilamente durante unos días en casa, pero no dejaba de venirme a la mente aquel momento.
    Besos

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