jueves, 8 de agosto de 2013

¿Dónde quedó mi sumisa interior?

 Siento que en estas semanas en las que he estado fuera de la ciudad, de vacaciones, sin contacto amo/sumisa con mi Señor es como si la sumisa de mi interior hubiera desaparecido. Deseo ponerme mi collar de perra, vestirme con uno de mis corsés y arrodillarme ante Él. Ansío servirle, que me someta y estar a sus pies.

Pero esos deseos que he sentido estos días en los que he estado fuera y sabía que no podía tener contactos de este tipo con mi Señor, me provocaban una ansiedad, que como le contaba a él, usé una especie de bloqueo mental de autodefensa y cada vez que me venía a la cabeza algún tipo de pensamiento de este tipo, lo eliminaba automáticamente para no torturarme más. Ha sido una herramienta que me ha provocado  la sensación de que Moët está dentro de mí, en un rinconcito, y que según han dio pasado los días es como si se hubiera ido difuminando, como si fuera desapareciendo dentro de mí. Y al ir a buscarla, apenas encontrarla.

También he tenido una serie de sensaciones que me han ido invadiendo según iban pasando los días. Han sido unos días, concretamente 21 en los que no he tenido un solo orgasmo. Ha sido un auténtico record para mí. Ni conmigo misma, por su estricta prohibición que sigo a pies juntillas ni manteniendo relaciones con mi marido siquiera, porque no las ha habido. Con lo que he estado carente de todo tipo de sexo, de sensaciones, de emociones….en este aspecto.

Compartí con él mis sentimientos. Por primera vez me ha dado permiso para estar “conmigo misma”. Nunca antes me lo había dado, tampoco se lo he pedido, aunque sentía que lo necesitaba, mi orgullo me lo impedía más aun después de acusarme recientemente de pecar de egoísta y de pensar en muchas ocasiones sólo en mí.

Realmente no pensaba hacer uso de ese permiso, pero esa tarde, después de comer…los recuerdos que había ido eliminando de mi cabeza días atrás según aparecían, hicieron acto de presencia, y al saberme libre para tocarme….no pude eliminarlos tan fácilmente. Decidí dejarme llevar, darme el gusto, y evadirme en ellos.  Disfrutar conmigo misma, pero mentalmente de nuevo con Él.  Evocar situaciones vividas la última vez que le serví, mientras mis manos recorrían mi cuerpo deseando que fuera Él quien lo hacía.

A pesar de que ya estaba excitada, el dolor que me provoqué en los pezones como otras tantas veces me ha ordenado provocarme por teléfono, me llevó directamente al estado correcto, activando algo dentro de mí, sacando a Moët de su letargo. Mi mano empezó a tocar diestra mi sexo, a frotarme mientras recordaba un momento concreto, los azotes que recibí la última vez, aquellos que me hicieron gritar de dolor, que intentara huir de su mano, aquellos que deseo recibir de nuevo, sobre sus rodillas. Reviviendo ese momento llegué al orgasmo rápidamente.

Pero no quise parar…tenía su permiso, y había abierto la puerta a todas esas sensaciones contenidas hasta hoy. Seguí recordando otro momento de ese día, algo que aún no he compartido aquí, del que aún no quiero desvelar mucho. Fue la lluvia dorada que recibí sobre mi cuerpo, es un recuerdo que cada vez que viene a mi cabeza me lleva automáticamente a una excitación total. Recordando lo que sentí en ese momento llegué al siguiente orgasmo.

Y como no hay dos sin tres, y mi mente había recibido en masa esas sensaciones antes contenidas, seguí rememorando entre tantas situaciones, pasando por mi cabeza como si de una película se tratara, parándome en la última vez que recibí sus bofetadas  mientras estaba sobre él, sobre su polla, mientras me tocaba bajo sus órdenes, al tiempo que iba recibiendo los tortazos en la cara. Fuertes, dolorosos, pero excitantes. Según iba creciendo mi excitación se los iba pidiendo, uno, y otro y otro…y no hacia otra cosa que excitarme más y más, como ahora mismo mientras lo escribo. Sin parar de tocarme, frotando el clítoris, tocando mis pechos, pellizcando a cada rato mis pezones, estallé en el tercer orgasmo.

Creo que cubrí mi cuota, satisfecha, sólo pensando en lo agradecida que me sentía hacia Él, por haberme dado permiso para tocarme. Comparto este momento tan íntimo con vosotros.

Besos

Moët. 

3 comentarios:

  1. es agradable leer como una esclava, obedece, leer como rememora escenas, que sin duda darán libertad a tu AMO, para que en sucesivas sesiones, aplique, sin temor, el mismo tratamiento o superior........

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  2. Delicioso moet. Un placer leerte. selene

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  3. Muchísimas gracias por los comentarios, Jota y Selene Moon. Significan mucho para mi.
    Besos
    Moët.

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