domingo, 7 de julio de 2013

Hasta la vuelta

Y hablando de preparativos como en el último post...esta vez estoy con preparativos -muy a mi pesar- más inocentes. No podré postear nada durante alguna semana que estaré fuera, pero a la vuelta tengo mucho que contar sobre las últimas experiencias....cómo fue sentir por fin su lluvia dorada de lleno, o cómo acabé mandando mis braguitas mojadas por correo...

Nos vemos a la vuelta de las vacaciones.

Moët.

Preparativos



Me encanta esa sensación de nervios, ansiedad y excitación que me invade mientras hago los preparativos para verle, y voy colocando todo sobre la cama antes de meterlo en  una bolsa o maleta.

Voy sacando el corsé, el liguero, el tanga o las braguitas, las medias….para estar sexy como a él le gusta. Después los juguetes, los consoladores, bolas chinas, lubricante…para que juegue conmigo.
 
Y los demás artilugios como la vela, las pinzas…o lo que quiera que me haya pedido llevar esa vez para torturarme otro poco… Cómo no, sin olvidarme del collar y la correa, lo más importante.

Veo la cama, así llena…y pienso “buff…quién me lo iba a decir”…y sonrío para mí. Voy repasando la lista que me ha dado para no olvidarme nada, pero sobretodo…voy excitándome con solo prepararlo todo e imaginar cómo le serviré esta vez…estando a los pies de mi Señor.

 

Moët.

 

 

lunes, 1 de julio de 2013

y Él estuvo en mi casa


Por primera vez estuvo en mi casa, viendo los lugares donde tantas veces juega conmigo a través de la cámara. Me encantó enseñarle cada habitación, cada rincón….llevándome de la correa atada al collar, como una perra, caminando enseñándole todo.

 
Fue al enseñarle la cocina, cuando él se detuvo, y entró, ordenándome quedarme en al pasillo, de rodillas esperando. Le sentí buscar algo en el frigorífico y creí saber lo que estaba buscando. Leche. La odio, y la tengo muchísimo asco, y lo sabe, por supuesto. Lo que no me imaginaba era que me había preparado un plato en el suelo, con leche, y que  me obligaría a lamerla.

 Y allí me vi de golpe. Con la cabeza inclinada sobre el plato, como una gata ante la leche. Recibiendo su orden de lamerla, y paralizada sobre el plato. Con su mano en mi cabeza, me la acerca más y más, al blanco elemento que tanto asco me causa, casi rozándolo con la nariz. Poco a poco me armé de valor y me decidí a sacar la lengua y acercarla a la leche. Comencé a lamer, intentando no degustarla. Sintiendo al mismo tiempo sus caricias en mi sexo, sus dedos dentro de mí, excitándome, mientras me insiste en seguir lamiendo. Lucho con la sensación de la repugnancia y la fuerza por obedecerle y la inexplicable excitación de la situación.  Sigo hasta que está satisfecho y me ordena recoger el plato y guardarlo.
 


Después de un erótico masaje con mis pechos por todo su cuerpo  vinieron los azotes de un castigo pendiente, cuyas razones no vienen a cuento. Me pidió que le trajera de la cocina los enseres de madera para cocinar. Tomo un cucharon plano, de mi propia casa, con los que habitualmente cocino –y también mi marido-, y ahí estaba yo, inclinada, lista para recibirlos. Excitada. Anhelante…hasta que sentí el azote en mi culo, una vez…y otra ….y otra….haciendo que me excitara mas y más,…sintiendo el dolor, y el alivio, el placer y el deseo. Aguanté cada uno de ellos, diferentes a los que me había dado antes.  Hasta que dejó las cucharas y me puso sobre sus rodillas, para seguir azotándome con sus grandes manos. Una vez…., y otra….., y otra….. Sintiendo el dolor de nuevo, y el placer, más aún. Llegó un momento que me dejó tocarme mientras me los daba. Estaba empapada, y con solo tocarme un poco, sentí como iba más allá, cómo el dolor me transportaba, hasta estar a punto del orgasmo, y sentir cómo al recibir un fuerte azote de su mano y sentir el dolor que me provocó, todo estalló dentro de mí.

Moët