domingo, 23 de junio de 2013

LA VISITA, DÍA 2



La segunda mañana con él, sucedió lo que para mí fue más sorprendente, revelador, y especial….sentí su lluvia dorada sobre mi cuerpo. ..

Ya me había sorprendido muchísimo cuando jugó con esta fantasía en una llamada de teléfono en la que terminé corriéndome para él imaginando esta situación. Nunca antes había fantaseado con este tipo de experiencia, y es algo que no me atraía especialmente, no le había visto la gracia antes….hasta ahora.

Dedicada a su aseo diario, en la ducha, y en un momento en el que quedé arrodillada a sus pies, pegada a su cuerpo. Me ordenó acariciarme el coño, tocándome y estando ya casi a punto, escuché su voz ordenandome que le mirase a la cara, y al tiempo que sentía el agua caliente de la ducha en las piernas, comencé a sentir su orina sobre mis pechos, sobre mi tripa, resbalando por mi cuerpo, mientras nos mirábamos en un momento tan íntimo que se convirtió en un instante mágico. Sentí que era un regalo ganado, merecido, y me sentí orgullosa de recibirlo. Y sentí de nuevo un sorprendente placer, uno más de los que voy descubriendo de su firme mano.

Ahora sólo deseo que lo repita, sentir de nuevo su lluvia dorada sobre mí, sentirme merecedora de ella.

2 comentarios:

  1. Momentos magicos, y en mi humilde opinión, imposibles de comprender para quien no haya tenido el placer de experimentarlos.

    Saludos
    LUNA14{j19}

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  2. Si, son imposibles de comprender para quien no lo ha experimentado.

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