lunes, 27 de mayo de 2013

Un dia cualquiera

Tiendo a opinar poco sobre el BDSM y escribo todavía menos. Ya hay muchos letrados y dudo que realmente tenga nada que aportar. Mi pequeña Moët por el contrario hace de este diario suyo una especie de cuaderno de bitácora de su propio aprendizaje y eso -creo yo- esta bien en tanto que lejos de pontificar no es sino un reflejo -en cierta manera impuesto por mi propia voluntad- intimo y, al mismo tiempo compartido, de su propia evolución.

Decía al principio que escribo poco sobre este universo maravilloso y secreto, en el que la liturgia parece inundarlo todo de forma barroca y lo que parece tener un sentido acaba teniendo otro, pero hoy me cuelo en el diario de mi sierva. 

Hoy, un lunes cualquiera, Moët se dirigía al trabajo y poco antes de la hora de la comida entró en un tienda en busca de un bolso, para su sorpresa encontró una sección de corsés y corpiños y encontró propio el entrar y probarse algunos modelos haciéndome llegar las siguientes fotos desde el probador del establecimiento.

"Creo que me llevo los dos"- apuntó. Y casi inmediatamente recibió mi respuesta  en su teléfono: "Mándame una totalmente desnuda de cintura para arriba" Sin mediar palabra y aceleradamente se prestó a cumplir mi deseo:

 La pequeña nada más enviarme la foto debió vestirse y continuar con sus quehaceres porque solo vio mi siguiente mensaje cuando ya estaba en caja..."Uys...me pillas en caja...dame un Seg.". Pero nuevamente, sin mediar excusa  volvió al vestuario, se quitó el pantalón y las bragas y, obedeciendo, quiso cumplir con lo que yo había pedido y me hizo llegar esta nueva foto:

 Moët es una chica voluntariosa, intenta siempre cumplir mis requisitos pero la foto que me había mandado no se ajustaba a mi requerimiento, así que tuve que subrayarle:"...más abierto; abretelo lasciva y exhibicionistamente" . Dicho y hecho, no hay que repetirle las cosas


Aguardó mi siguiente mensaje: "Dime, ¿donde vas ahora?-pregunté. "Voy al bar, estoy al lado, llego con tiempo para comer antes del cambio de turno" fue su respuesta. "Muy bien, compra unas braguitas de algodón, ver al bar, entra en el wc, preparate para ser usada y llamamé"-repliqué.

Moët cumplió sus instrucciones y esa será quizás otra historia que anotará en este cuaderno. Pero lo que yo quisiera recordar es que, ahora que el mercadeo y el consumo situan sus focos sobre la parte más fetichista del BDSM hasta convertir cada sesión en una ocasión que haría las delicias de los maestros churriguerescos, la belleza de la entrega tiene su luz en cada mañana, en el dominio y obediencia de un día cualquiera.

DC



4 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo, la grandeza esta en el día a día, el placer de complacer en cada momento y situación los deseos del Amo...no con grandes saltos al vacio, sino en cualquier momento y situación.
    Saludos
    LUNA14{j19}

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  2. Mi esclava, me ha hablado tan bien de este blog, y de su protagonista, que acabo de hacerme seguidor del mismo.

    Saludos
    Jota19

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  3. Jota 19 y Luna14, gracias por vuestros comentarios, cualquier sugerencia será bien recibida.
    saludos
    DC

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  4. la ida de las autofotos en el probador.......me ha gustado .....

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