viernes, 10 de mayo de 2013

Reencuentro





Todo empezó un jueves, con una visita de Él a mi ciudad, a verme, aunque en teoría era a trabajar. Como la anterior vez, la visita frustrada , tras arreglarme debidamente para estar guapa para él, me decanté por la camisa roja a lo “caperucita” que ya elegí aquel día, y con la que acabé haciendo la Serie Roja nº 1 .  Estaba de nuevo nerviosa, habían pasado ya unas semanas desde la ultima vez que nos vimos en vivo y en directo y ambos nos teníamos muchas ganas. Todo fue transcurriendo sin incidentes hasta la hora de ir a verle a la estación de autobuses. Allí nos vimos como dos conocidos más entre la gente, todo muy inocente visto desde fuera. Dos castos besos, y al hotel y dejar sus cosas y hacer el check-in.

En el hotel, como las anteriores veces, volví a sentir la extraña sensación de ser una puta al estar allí por lo que estaba. Como si los empleados supieran lo que pasaba. Hubo suerte y pudimos subir a la habitación, que tenían lista antes de tiempo. En el ascensor unos suaves besos comenzaron a despertar mi deseo. Una vez en la habitación cada uno dejó sus cosas, su maleta, y mi bolsa con toda la serie de peticiones suyas para los siguientes días, como el corsé, liguero, medias, zapatos de tacón, pintalabios rojo, juguetes, correa, collar….Me sentía nerviosa, inquieta y sin saber muy bien qué hacer…así que me acerqué nerviosa a la ventana a admirar las vistas.

De repente le sentí detrás de mí, rodeándome con sus fuertes brazos, oprimiéndome los pechos con las manos y haciendo que girara la cara para besarle con ansias. Eso activó de inmediato algo en mí. Me aplastó contra la ventana recorriendo por encima de la gabardina todo mi cuerpo, mis pechos, mi cintura, mis caderas…“¿esto es lo que te gusta no? Que te vean todos?”  “Si…”

Bruscamente me tiró sobre la cama, y me sentí aprisionada por una fuerza tan asfixiante como excitante. No tardó ni un segundo en apretarme los pechos en vez de acariciarlos, en abrirme la gabardina y en apretarme los pezones con violencia hasta hacer que me quejara de dolor. Besos apasionados contenidos durante semanas.

De repente me ordenó levantarme y quitarme la camisa. Íbamos a bajar al bar a tomar algo, y quería que lo hiciera así, sin camisa bajo la gabardina. -“y…ponte las bolas chinas también” –

 Me dio un vuelvo al corazón y un escalofrío recorrió mi acalorado cuerpo. Las busqué en la bolsa, nerviosa, y con manos temblorosas y Él se sentó en la cama observándome. Sentía que él notaba mi turbación y nerviosismo y sabía que estaba disfrutando con ello. Tenía que empezar a desnudarme para colocármelas y de repente me sentía muy turbada y tímida, después de todo lo que ha visto de mí por cam., esto no debería costarme demasiado, pero me costaba.

Mirándole empecé a desabrocharme los pantalones, que deslicé agachándome hasta los tobillos, y después las braguitas de igual forma. Con las bolas en la mano, metí primero una en la boca para mojarla bien antes de colocármelas. Me encantó sentir su mirada de sorpresa y aprobación al hacerlo. Me incliné de nuevo, esta vez hacia él, besándole lentamente mientras empecé a introducir una de las bolas en mí. Contuve la respiración, y tras un gemido la sentí dentro, la respiración se me aceleró al seguir con la segunda y me sentí llena y vibrante por dentro.

Excitada y ansiosa de más, me ordenó recomponerme para bajar al bar. Con las bolas chinas y sin camisa, como había ordenado. Nadie podría imaginar al vernos lo que realmente éramos al tomar algo tranquilamente, un amo y su sumisa a punto de desatar la pasión contenida en la habitación del hotel. Yo excitada y nerviosa, y él….no sabía lo que pensaba él, si había planeado algo…o si se dejaría  llevar por el momento.

De nuevo en la habitación, más nerviosa aún, empecé a quitarme la gabardina. Noté como me miraba serio y con esa voz que pone cuando quiere intimidarme. “no te he dicho que te quites la gabardina” Ups…vaya, primer error.

Se acercó a mi, me comenzó a acariciar y sus dedos invadieron mi boca haciendo que los chupara y succionara mientras entraban y salían, abriéndome mas la boca, forzándola, para mojarme con mi propia saliva los labios y la cara, tortazo, y beso brusco.  Me hice agua….Sus diestras manos bajaron a comprobar mi  nivel de excitación y sentí su satisfacción al sentir lo empapada que estaba.

Recuerdo empezar a hacerle una mamada estando él tumbado en la cama. Me encanta, como dije aquí  hacer mamadas, comer pollas…y sobretodo, que me follen la boca.  Y en eso estaba….cuando de repente…se levantó dejándome en la cama, con su polla a la altura de mi boca. “No decías que te gusta comer pollas?”- “Si….”-”Pues aquí la tienes perra, ven a por ella….”-

 Eso me obligó a bajar de la cama y gatear intentando alcanzar su deliciosa polla con mi boca, haciéndome sentir como una autentica perra hambrienta deseosa de alimento. Seguía deslizándome a cuatro patas por la habitación mientras él caminaba hacia atrás. Hasta que me agarró del pelo y de un tirón fuerte hacia arriba me hizo levantarme con brusquedad llevándome a su boca. Besos ansiosos y bofetones. De esos que no me gustan pero me calientan tanto por dentro. Cómo me ponía verme en esa situación, con su actitud, con esa forma de tratarme…. Su mano hurgaba mi sexo, húmedo, vibrante y como para ver cómo estaba, y ¡cómo estaba! Completamente empapado Me sentía terriblemente excitada sintiendo que haría cualquier cosa que él quisiera pero…al mismo tiempo…tenía miedo e incertidumbre sobre lo que pasaría a continuación…En mi oído, una y otra vez me preguntaba susurrándome  “¿Qué es lo que eres? “ – “Tu puta” -  “¿Qué eres?  - “Tu perra, mi Señor” – “¿Y te gusta serlo?” – “Si….. “

Así varias veces, y cuantas más veces contestaba, más me lo iba creyendo y más me excitaba decirlo. Porque así es, me gusta ser Su puta, Su perra, Su zorra….

Acabó llevándome a la cama y  poniéndome sobre sus rodillas para castigarme por algo sucedido unos días atrás, por algo que teníamos pendiente, un momento en el que me porté mal. Mentalmente estaba preparada para recibir ese castigo, sabía desde hacia unos días que lo acabaría recibiendo y estaba dispuesta a ser fuerte y aguantar.

Así que recibí los merecidos azotes, al principio soportables, en cada nalga, en distintas zonas, y con distintas intensidades y acompañados de sus “gracias mi Señor” correspondientes que siendo sincera, me costaba mucho decir. Según subían de intensidad fueron subiendo de nuevo el nivel de excitación que anidaba en mi entrepierna,  estaba empapada, y así lo comprobó gustoso. Qué placentero puede resultar complacerle y sentir su placer al castigarme y la satisfacción propia de estar complaciéndole a él.

De nuevo en la cama me arrodille y abalancé sobre su polla, la necesitaba en la boca, y teniéndome a su alcance, empezó a tocarme el coño con esa mano experta que me lleva al cielo. Rozándome, tocándome y hurgando por todos los recovecos y rincones, tocándome una y otra vez y follándome con los dedos, alcanzando el botón mágico de mi interior. No pude evitar tocarme yo misma al mismo tiempo y mientras tenía la boca llena de su polla el primer orgasmo hizo que estallara de placer.

No paró de tocarme, y sin un respiro de descanso, siguió tocando todo mi coño empapado, sus dedos hábiles seguían trabajando sin descanso, hurgando también en mi culo, despacio primero...con más ahínco después, mientras yo seguía deleitándome en su polla y su huevos, chupando y lamiéndolos, y estando así …tocándome él, tocándome yo...me invadió el segundo orgasmo rápidamente. Y así….una y otra vez, sin apenas descanso…sin poder pensar….seguí y seguí. No podía sacarme la polla de la boca, no podía dejar de tocarme, no podía dejar de sentirle…..y no podía parar de correrme…

Cuando recuperé el aliento me coloqué entre sus piernas centrándome en su polla de nuevo. Me dediqué con entrega y devoción a lamer, chupar, besar, succionar y hacer desaparecer en la humedad de mi boca su miembro erecto. Mientras jugueteaba con sus huevos a los que también de dediqué con ahínco. Sentía sus gemidos y su placer y eso me excitaba aún más. Tanta que no podía evitar seguir tocándome al notar que su éxtasis estaba cerca hasta que me ordenó acercar mis pechos para terminar derramándose sobre ellos. Y así, con su leche restregada sobre las tetas, me quedé llevando el resto del día el perfume de su esencia puesto, orgullosa de sentirle conmigo el resto del día.

Tumbada junto a él pasé a ser la puta de los segundos anteriores a ser su pequeña niña rubia, colmada de caricias y tiernos besos, y así nos quedamos unos minutos perdidos entre abrazos, recuperando el aliento  y la calma y volviendo poco a poco a la realidad apurando los minutos, minutos que pasaron y no quedó otro remedio que recomponerme y arreglarme para ir corriendo a trabajar detrás de la barra, agotada, oliendo a él y sintiéndole en mi piel durante toda la jornada, deseándole más aun….


Fueron 5. 5 maravillosos y placenteros orgasmos. Aunque nada es gratuito.Todo este placer esta dentro de Su plan de adiestramiento como pude comprobarlo en los días siguientes
Moët.


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