martes, 14 de mayo de 2013

Quien mueve las cuerdas


Hoy mi Señor me ha pedido que exponga aquí, publicamente, mi intimidad. Mi espacio más secreto, mi alcoba, el tálamo que comparto con mi marido. Él no lo sabe, pero hoy será una pieza en este teatro del cual yo soy la cuerda y mi Señor mueve a su antojo.

Cuando llego a casa sé que este no será un polvo más...tengo ordenes estrictas de narrarlo tal y como ha sucedido, de abrir para todos vosotros la puerta de mi casa, de mi intimidad.

Él me está esperando, me siento a su lado, en el sofá,cansada, después de un día largo. Comenzamos a besarnos y su mano va a mis pechos acariciándolos, la otra baja por mis caderas despacio, acercándose a mi entrepierna. Comienzo a excitarme recordando quién me tocó ahí la ultima vez, de quién recibí las últimas caricias tan íntimas. Levanto las caderas para darle más acceso a mis pantalones y dejar que me los pueda desabrochar, así lo hace y seguimos besándonos. Le acaricio el pecho, bajando hasta la entrepierna, ya está más que listo para empezar. Pero estamos incómodos así que vamos hacia la habitación. En el pasillo, teniéndole detrás de mí, nos paramos a besarnos nuevamente. Estiro los brazos por encima de mi cabeza para alcanzar la suya, arqueándome, sintiendo su erección en mi trasero, y sus manos cogiendo mis pechos con fuerza. Se deslizan por mi cuerpo recorriéndome.
Llegamos a la habitación y junto a la cama, teniéndole aún detrás de mí comienza a desnudarme, me quito la camisa, y sigue bajándome los pantalones, me inclina doblándome sobre el colchón, haciendo que me tumbe para quitármelos totalmente. Dejándome en esa postura, se desnuda del todo, e inclinándose hacia mí, empieza a tomar mi sexo con dedos hábiles, estoy ya algo húmeda, algo excitada y en seguida me saca unos gemidos al alcanzar mi interior. Gimo sobre la cama, retorciéndome, sintiéndole hábil dentro de mí.


Alcanzo su polla dura y la acaricio, viene junto a mi, en la cama, arrodillado, me llevo la polla a la boca y comienzo a chupar, succionar y jugar con ella, mientras empiezo a acariciarme. La chupo con ganas, jugando con ella, deslizando mi lengua por toda su longitud, metiéndola en la boca, y haciendo que entre y salga entre mis labios. Escucho sus gemidos, le encanta, aunque a mí me excita mucho más hacérselo y lo sabe. Me agarra del pelo a ambos lados de la cabeza, y empieza a moverse dentro de mí, follándome la boca, sigo acariciándome, aumenta el ritmo de sus caderas y sigo tocándome hasta correrme teniendo su polla en la boca, apenas sin dejarme de gemir al alcanzar el largo orgasmo, esperado y necesitado durante toda la semana…


Me estiro en la cama, y estando boca abajo, me levanta las caderas para colocarme a cuatro patas, me recuerda -aunque él no lo sabe- la perra que en realidad soy, y me penetra por detras. Follamos como perros, él no lo sabe, pero así me siento yo...y así sé que lo mirará mi Señor cuando lea este texto que comparto para vosotros y vosotras. Aun siento los últimos coletazos del orgasmo cuando le siento dentro de mí y gimo de placer. Se mueve una y otra vez, me hace disfrutar, cada vez más, sube la intensidad, vuelvo a acariciarme, mis manos vuelven a mi coño, en mi cabeza no hacen más que aparecer escenas vividas, como flashes… la sensación de estar atada en una cama, azotes, antifaz, tirones de pelo, una mano fuerte en mi cuello, cera,…y el segundo orgasmo me alcanza con fuerza. Al darse cuenta no tarda en correrse dentro de mi, con gemidos de placer, y tras sus últimos movimientos…caemos tomando aliento en la cama.

Se cierra el telón en el guiñol de los locos
Moët.

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