lunes, 27 de mayo de 2013

Un dia cualquiera

Tiendo a opinar poco sobre el BDSM y escribo todavía menos. Ya hay muchos letrados y dudo que realmente tenga nada que aportar. Mi pequeña Moët por el contrario hace de este diario suyo una especie de cuaderno de bitácora de su propio aprendizaje y eso -creo yo- esta bien en tanto que lejos de pontificar no es sino un reflejo -en cierta manera impuesto por mi propia voluntad- intimo y, al mismo tiempo compartido, de su propia evolución.

Decía al principio que escribo poco sobre este universo maravilloso y secreto, en el que la liturgia parece inundarlo todo de forma barroca y lo que parece tener un sentido acaba teniendo otro, pero hoy me cuelo en el diario de mi sierva. 

Hoy, un lunes cualquiera, Moët se dirigía al trabajo y poco antes de la hora de la comida entró en un tienda en busca de un bolso, para su sorpresa encontró una sección de corsés y corpiños y encontró propio el entrar y probarse algunos modelos haciéndome llegar las siguientes fotos desde el probador del establecimiento.

"Creo que me llevo los dos"- apuntó. Y casi inmediatamente recibió mi respuesta  en su teléfono: "Mándame una totalmente desnuda de cintura para arriba" Sin mediar palabra y aceleradamente se prestó a cumplir mi deseo:

 La pequeña nada más enviarme la foto debió vestirse y continuar con sus quehaceres porque solo vio mi siguiente mensaje cuando ya estaba en caja..."Uys...me pillas en caja...dame un Seg.". Pero nuevamente, sin mediar excusa  volvió al vestuario, se quitó el pantalón y las bragas y, obedeciendo, quiso cumplir con lo que yo había pedido y me hizo llegar esta nueva foto:

 Moët es una chica voluntariosa, intenta siempre cumplir mis requisitos pero la foto que me había mandado no se ajustaba a mi requerimiento, así que tuve que subrayarle:"...más abierto; abretelo lasciva y exhibicionistamente" . Dicho y hecho, no hay que repetirle las cosas


Aguardó mi siguiente mensaje: "Dime, ¿donde vas ahora?-pregunté. "Voy al bar, estoy al lado, llego con tiempo para comer antes del cambio de turno" fue su respuesta. "Muy bien, compra unas braguitas de algodón, ver al bar, entra en el wc, preparate para ser usada y llamamé"-repliqué.

Moët cumplió sus instrucciones y esa será quizás otra historia que anotará en este cuaderno. Pero lo que yo quisiera recordar es que, ahora que el mercadeo y el consumo situan sus focos sobre la parte más fetichista del BDSM hasta convertir cada sesión en una ocasión que haría las delicias de los maestros churriguerescos, la belleza de la entrega tiene su luz en cada mañana, en el dominio y obediencia de un día cualquiera.

DC



miércoles, 22 de mayo de 2013

Obedecer y servir

Casi como el día anterior, pero algo más temprano, repetí el ritual de la preparación, ducha, depilación, ropa interior bonita, pelo, maquillaje…y más nervios. A la hora acordada, llegué al hotel y pasé directamente a los ascensores, de nuevo con la misma sensación, como una puta que sube a ver a un cliente.

Me recibió con un beso y un halago, y después de tomar un café y tener una charla relajada, subimos a la habitación. Allí me pidió que sacara todas las cosas que me había pedido que llevara, las dispuse sobre la cama. Me ordenó quedar vestida únicamente con el tanga que va a juego con el corsé, los zapatos de tacón negros y ponerme el pintalabios rojo –como la puta que era-

Estaba inquieta porque no sabía qué acabaríamos usando, por no saber que es lo que tenía pensado hacer durante las horas que teníamos por delante. En ese momento, ignoraba por completo que la sesión acabaría siendo educativa y formativa.


El, sentado en una silla junto al tocador, me miraba serio, observador, como si de un desfile de modelos se tratara, y estuviera admirando las prendas…analizando cada uno de mis movimientos. Ahora de rodillas, quiero que vengas a cuatro patas, como lo perra que eres. Y así lo hice, a cuatro patas, deslizando las manos por la moqueta para colocarlas felinamente delante de mi y acompasando mis caderas con cada moviendo.  Perdí la cuenta de las veces que repetí ese corto recorrido entre la puerta y él. 
 Aliviada cada vez que llegaba a su lado….defraudada cada vez que me mandaba volver a repetirlo. Unas veces moviendo más las caderas, unas veces colocando mejor los pies, otras más despacio, hasta conseguir ser más felina, mas gata…más puta…pero con clase, provocadora…. Según iba caminando una y otra vez, se iba disipando mi vergüenza y mi timidez transformándose en un poco más de confianza, a la vez que iba tomando más conciencia de lo que él quería que hiciera y siendo más consciente de cada uno de mis movimientos y de lo que iba provocando en él. Me resultaba difícil por sentirme tan analizada, tan a prueba….pero creo que conseguí caminar como él quería, seductora, y sensual como una puta con clase. 
 Me hizo verme en el espejo, admirarme detenidamente y cogiendo la barra de labios, comenzó a dibujar sobre mi pecho. No podía dejar de mirar cómo lo hacia, concienzudamente, nerviosa, excitada, a partes iguales. Al terminar, me puso, nuevamente, frente al espejo. Sobre mi pecho se leían las palabras “puta” “m.c.” Marcada para él, – Y ahora…quiero que camines hasta aquí desde la puerta.


Ahora- dijo mientras me tendía y me ajustaba un antifaz negro – quiero que repitas la foto del otro día-. La foto del día que estrené los zapatos negros de tacón, en el que por la noche y antes de acostarme me ordenó hacerme una foto sólo con los zapatos. – Yo iré a darme una ducha, pero quiero que estés atenta y vengas rápidamente cuando te llame- Durante unos minutos jugué con la cámara de fotos en la cama, divirtiéndome un rato…hasta que oí con voz firme – Moët! Dí un brinco, me quité el antifaz y fui al baño a servirle. Le enjaboné la espalda tal y como me ordenó, cariñosamente, le sequé con esmero, sin dejar ni una zona de piel mojada. Al secarle los pies de rodillas, no pude evitar mirar su polla a la altura de mis ojos, mojada y reposada, la besé suavemente, rodeándola con los labios, y humedeciéndola como si de un caramelo se tratara.

Se sentó cómodamente para que le afeitara. De fondo, música que me hacia sentir como una auténtica cortesana de época atendiendo al Señor del castillo, desnuda, aplicada y concentrada en su tarea,…y…excitada. Deslizando la espuma por su rostro, pasando la cuchilla con cuidado y atención. Era algo novedoso servirle de esta manera, sin dudar al recibir cada orden, dispuesta a hacer lo que me mandara, era muy excitante.
Y así pasaron las horas, al igual que otros días había dado pasos aprendiendo a ser usada y complacer, ese viernes aprendí a entregarme a su cuidado personal, a obeder y servir.
Moët

sábado, 18 de mayo de 2013

Reencuentro - continuación

Tras la disgresión que supuso el anterior post en el que mi Señor me obligó a narrar uno de mis encuentros sexuales con mi marido, retomo la serie que inicié bajo el título "Reencuentro" y que había sucedido la mañana de un jueves en un céntico hotel.

La tarde de aquel jueves, y tras haber sido usada por la mañana como ya narré, recibí su visita en el trabajo como un cliente normal. Una visita con final muy especial, esta vez como cliente, como cliente “especial”.

Porque no todos los clientes se quedan a ver cómo recojo, barro, limpio apresurada, nerviosa, pensando en qué tendrá pensado hacer…Me intentaba calmar pensando que estando en el bar, no pasará nada mas allá de unos besos y poco más. Qué equivocada estaba!En cuento pasé junto a él y le dije que ya había terminado de recoger y que sólo me quedaba fregar el suelo, me cogió entre sus brazos besándome con fuerza y me empotró contra la barra, aprisionándome con su cuerpo, haciéndome gemir sólo con los besos y el dolor que sentía en la es
palda.




Casi sin palabras, pero con una sonrisa maliciosa en la cara, me agarró y me llevó a la zona de mesas, desde la que se ve el resto del bar desde una barandilla a cierta altura.
-“Muéstrame cómo te pusiste el otro día” -Día en el que durante una llamada suya terminé tumbada sobre una mesa pequeña, siguiendo sus instrucciones, con los pies sobre la balustrada, las piernas dobladas y bien separadas, y tumbada en la mesa, con la cabeza colgando hacia atrás.Así lo hice.
- “Vamos, quiero ver cómo te pusiste y cómo te tocabas” -insistió. Me coloqué titubeante, mientras no me quitaba los ojos de encima. Y allí estaba tumbada, con los pies en el pretil de madera y la cabeza fuera de la mesa, colgando.


Se acercó a mí, me desabrochó casi del todo la blusa roja, y después de estrujar mis pechos con fuerza, con mucha fuerza, los sacó del sujetador y me estrujó los pezones con una fuerza, que no había usado hasta ahora, tal que me hizo soltar un pequeño grito. Seguidamente los calmó mojándolos con mimo, haciendo que sintiera un alivio casi inmediato. Y seguido…tortazos en los pechos. Estaba un poco impactada con esa violencia repentina, pero al mismo tiempo muy excitada en esa posición en la que me sentía tan expuesta, y tan disponible para él.





Me ordenó desabrocharme los pantalones dejando camino libre a mi coño para que pudiera tocarme yo misma, y así me lo pidió. De repente me vi con la cara oprimida contra su paquete, restregada por su polla y sus huevos, sin poder moverme, sin poder retirarme, atrapada como estaba. “abre la boca, zorra” , lo hice y de pronto tenía la boca colmada con su polla, con sus vaivenes violentos. Follada en la boca, como sabía que me gustaba estar mientras no paraba de tocarme y excitarme más y más. Sus huevos me seguían tapando el resto de la cara y con su movimiento, me golpean una y otra vez, me sentí tan usada…tan puta….que no podía creerlo… me encantaba la sensación. Y más al sentir que a él le complacía tanto. Seguía concentrada en hacerle disfrutar más, estando como estaba siendo literalmente usada por él como si mi boca un orificio más se tratara. Hubo un momento en que sus movimientos fueron mas suaves, menos intensos y apenas se separaba de mi boca, quedando mi nariz totalmente tapada por sus huevo, impidiéndome tomar aire. Me asfixiaba, mi vida era suya. y eso me ponía a mil




Si, estaba excitadísima y aunque intentaba boquear para tomar aire, me era imposible. Esperaba que se retirara un momento para hacerlo, pero no lo hacía y seguía teniendo la boca y la nariz totalmente tapadas. Empecé entonces angustiarme con cada segundo que pasaba. No creía que él se estuviera dando cuenta de que no podía tomar aire, y en ese caso pensé en que tampoco habría forma de hacérselo saber. Angustia, miedo…excitación. Los gemidos y movimientos que hacía serían interpretados como los típicos producto del goce y el placer de otros momentos….Realmente empecé a asustarme pensando en lo que podría suceder…


Cuando ya no podía más se retiró de mi boca y sujetándome me incorporó acercándose a mi cara, besándome, preguntándome si estaba bien. Resoplaba y tomaba aire. –estás bien? – No podía hablar, solo respirar y respirar, recuperar el aliento, sin rebajar la excitación que sentía. Qué contradictorio, seguía terriblemente y dolorosamente excitada.


Me incorporó sobre la mesa, me hizo darme la vuelta, sentada frente a él, que estaba en una silla, meneándosela. Seguía con la camisa abierta y caída por los hombros, los pechos al aire, y la melena sobre los ojos, despeinada, salvaje. Veía su mirada excitada, que no se despegaba de mí, sin parar de tocarse. – Te gusta ver cómo me la meneo para ti, puta? – Sí….- Ven aquí puta…todo era de una vulgaridad no imaginada en él...y sin embargo esa situación en la que yo era el alma y cuerpo más arrastrado es inenarrablemente placentera.


Bajé de la mesa, y me arrodillé frente a él, ante su polla que no dejaba de frotar, la envolví con la boca, estaba deseando recibir su leche en mí, la prueba de placer máximo. Seguía tocándome y crecía más y más el éxtasis en mi interior. Lo aguataba, sabiendo que debía esperar a mi Señor, que debía contenerme para él pero al mismo tiempo, me resultaba muy difícil.


En cuanto sentí el chorro de leche en mi garganta…me dejé ir y me rompí por dentro…


Relamí su polla dejándola bien limpia, calmada, y relajada, como yo misma me sentía ya. Aún recuerdo sus palabras sobre ese momento de la mesa ….”tenías que haberte visto sobre la mesa, salvaje, parecías una diosa…estabas increíble”


Nos recompusimos…y más tarde nos despedimos en la puerta de su hotel. El día siguiente sería totalmente distinto, pero yo entonces no lo sabía...



Moët.

martes, 14 de mayo de 2013

Quien mueve las cuerdas


Hoy mi Señor me ha pedido que exponga aquí, publicamente, mi intimidad. Mi espacio más secreto, mi alcoba, el tálamo que comparto con mi marido. Él no lo sabe, pero hoy será una pieza en este teatro del cual yo soy la cuerda y mi Señor mueve a su antojo.

Cuando llego a casa sé que este no será un polvo más...tengo ordenes estrictas de narrarlo tal y como ha sucedido, de abrir para todos vosotros la puerta de mi casa, de mi intimidad.

Él me está esperando, me siento a su lado, en el sofá,cansada, después de un día largo. Comenzamos a besarnos y su mano va a mis pechos acariciándolos, la otra baja por mis caderas despacio, acercándose a mi entrepierna. Comienzo a excitarme recordando quién me tocó ahí la ultima vez, de quién recibí las últimas caricias tan íntimas. Levanto las caderas para darle más acceso a mis pantalones y dejar que me los pueda desabrochar, así lo hace y seguimos besándonos. Le acaricio el pecho, bajando hasta la entrepierna, ya está más que listo para empezar. Pero estamos incómodos así que vamos hacia la habitación. En el pasillo, teniéndole detrás de mí, nos paramos a besarnos nuevamente. Estiro los brazos por encima de mi cabeza para alcanzar la suya, arqueándome, sintiendo su erección en mi trasero, y sus manos cogiendo mis pechos con fuerza. Se deslizan por mi cuerpo recorriéndome.
Llegamos a la habitación y junto a la cama, teniéndole aún detrás de mí comienza a desnudarme, me quito la camisa, y sigue bajándome los pantalones, me inclina doblándome sobre el colchón, haciendo que me tumbe para quitármelos totalmente. Dejándome en esa postura, se desnuda del todo, e inclinándose hacia mí, empieza a tomar mi sexo con dedos hábiles, estoy ya algo húmeda, algo excitada y en seguida me saca unos gemidos al alcanzar mi interior. Gimo sobre la cama, retorciéndome, sintiéndole hábil dentro de mí.


Alcanzo su polla dura y la acaricio, viene junto a mi, en la cama, arrodillado, me llevo la polla a la boca y comienzo a chupar, succionar y jugar con ella, mientras empiezo a acariciarme. La chupo con ganas, jugando con ella, deslizando mi lengua por toda su longitud, metiéndola en la boca, y haciendo que entre y salga entre mis labios. Escucho sus gemidos, le encanta, aunque a mí me excita mucho más hacérselo y lo sabe. Me agarra del pelo a ambos lados de la cabeza, y empieza a moverse dentro de mí, follándome la boca, sigo acariciándome, aumenta el ritmo de sus caderas y sigo tocándome hasta correrme teniendo su polla en la boca, apenas sin dejarme de gemir al alcanzar el largo orgasmo, esperado y necesitado durante toda la semana…


Me estiro en la cama, y estando boca abajo, me levanta las caderas para colocarme a cuatro patas, me recuerda -aunque él no lo sabe- la perra que en realidad soy, y me penetra por detras. Follamos como perros, él no lo sabe, pero así me siento yo...y así sé que lo mirará mi Señor cuando lea este texto que comparto para vosotros y vosotras. Aun siento los últimos coletazos del orgasmo cuando le siento dentro de mí y gimo de placer. Se mueve una y otra vez, me hace disfrutar, cada vez más, sube la intensidad, vuelvo a acariciarme, mis manos vuelven a mi coño, en mi cabeza no hacen más que aparecer escenas vividas, como flashes… la sensación de estar atada en una cama, azotes, antifaz, tirones de pelo, una mano fuerte en mi cuello, cera,…y el segundo orgasmo me alcanza con fuerza. Al darse cuenta no tarda en correrse dentro de mi, con gemidos de placer, y tras sus últimos movimientos…caemos tomando aliento en la cama.

Se cierra el telón en el guiñol de los locos
Moët.

viernes, 10 de mayo de 2013

Reencuentro





Todo empezó un jueves, con una visita de Él a mi ciudad, a verme, aunque en teoría era a trabajar. Como la anterior vez, la visita frustrada , tras arreglarme debidamente para estar guapa para él, me decanté por la camisa roja a lo “caperucita” que ya elegí aquel día, y con la que acabé haciendo la Serie Roja nº 1 .  Estaba de nuevo nerviosa, habían pasado ya unas semanas desde la ultima vez que nos vimos en vivo y en directo y ambos nos teníamos muchas ganas. Todo fue transcurriendo sin incidentes hasta la hora de ir a verle a la estación de autobuses. Allí nos vimos como dos conocidos más entre la gente, todo muy inocente visto desde fuera. Dos castos besos, y al hotel y dejar sus cosas y hacer el check-in.

En el hotel, como las anteriores veces, volví a sentir la extraña sensación de ser una puta al estar allí por lo que estaba. Como si los empleados supieran lo que pasaba. Hubo suerte y pudimos subir a la habitación, que tenían lista antes de tiempo. En el ascensor unos suaves besos comenzaron a despertar mi deseo. Una vez en la habitación cada uno dejó sus cosas, su maleta, y mi bolsa con toda la serie de peticiones suyas para los siguientes días, como el corsé, liguero, medias, zapatos de tacón, pintalabios rojo, juguetes, correa, collar….Me sentía nerviosa, inquieta y sin saber muy bien qué hacer…así que me acerqué nerviosa a la ventana a admirar las vistas.

De repente le sentí detrás de mí, rodeándome con sus fuertes brazos, oprimiéndome los pechos con las manos y haciendo que girara la cara para besarle con ansias. Eso activó de inmediato algo en mí. Me aplastó contra la ventana recorriendo por encima de la gabardina todo mi cuerpo, mis pechos, mi cintura, mis caderas…“¿esto es lo que te gusta no? Que te vean todos?”  “Si…”

Bruscamente me tiró sobre la cama, y me sentí aprisionada por una fuerza tan asfixiante como excitante. No tardó ni un segundo en apretarme los pechos en vez de acariciarlos, en abrirme la gabardina y en apretarme los pezones con violencia hasta hacer que me quejara de dolor. Besos apasionados contenidos durante semanas.

De repente me ordenó levantarme y quitarme la camisa. Íbamos a bajar al bar a tomar algo, y quería que lo hiciera así, sin camisa bajo la gabardina. -“y…ponte las bolas chinas también” –

 Me dio un vuelvo al corazón y un escalofrío recorrió mi acalorado cuerpo. Las busqué en la bolsa, nerviosa, y con manos temblorosas y Él se sentó en la cama observándome. Sentía que él notaba mi turbación y nerviosismo y sabía que estaba disfrutando con ello. Tenía que empezar a desnudarme para colocármelas y de repente me sentía muy turbada y tímida, después de todo lo que ha visto de mí por cam., esto no debería costarme demasiado, pero me costaba.

Mirándole empecé a desabrocharme los pantalones, que deslicé agachándome hasta los tobillos, y después las braguitas de igual forma. Con las bolas en la mano, metí primero una en la boca para mojarla bien antes de colocármelas. Me encantó sentir su mirada de sorpresa y aprobación al hacerlo. Me incliné de nuevo, esta vez hacia él, besándole lentamente mientras empecé a introducir una de las bolas en mí. Contuve la respiración, y tras un gemido la sentí dentro, la respiración se me aceleró al seguir con la segunda y me sentí llena y vibrante por dentro.

Excitada y ansiosa de más, me ordenó recomponerme para bajar al bar. Con las bolas chinas y sin camisa, como había ordenado. Nadie podría imaginar al vernos lo que realmente éramos al tomar algo tranquilamente, un amo y su sumisa a punto de desatar la pasión contenida en la habitación del hotel. Yo excitada y nerviosa, y él….no sabía lo que pensaba él, si había planeado algo…o si se dejaría  llevar por el momento.

De nuevo en la habitación, más nerviosa aún, empecé a quitarme la gabardina. Noté como me miraba serio y con esa voz que pone cuando quiere intimidarme. “no te he dicho que te quites la gabardina” Ups…vaya, primer error.

Se acercó a mi, me comenzó a acariciar y sus dedos invadieron mi boca haciendo que los chupara y succionara mientras entraban y salían, abriéndome mas la boca, forzándola, para mojarme con mi propia saliva los labios y la cara, tortazo, y beso brusco.  Me hice agua….Sus diestras manos bajaron a comprobar mi  nivel de excitación y sentí su satisfacción al sentir lo empapada que estaba.

Recuerdo empezar a hacerle una mamada estando él tumbado en la cama. Me encanta, como dije aquí  hacer mamadas, comer pollas…y sobretodo, que me follen la boca.  Y en eso estaba….cuando de repente…se levantó dejándome en la cama, con su polla a la altura de mi boca. “No decías que te gusta comer pollas?”- “Si….”-”Pues aquí la tienes perra, ven a por ella….”-

 Eso me obligó a bajar de la cama y gatear intentando alcanzar su deliciosa polla con mi boca, haciéndome sentir como una autentica perra hambrienta deseosa de alimento. Seguía deslizándome a cuatro patas por la habitación mientras él caminaba hacia atrás. Hasta que me agarró del pelo y de un tirón fuerte hacia arriba me hizo levantarme con brusquedad llevándome a su boca. Besos ansiosos y bofetones. De esos que no me gustan pero me calientan tanto por dentro. Cómo me ponía verme en esa situación, con su actitud, con esa forma de tratarme…. Su mano hurgaba mi sexo, húmedo, vibrante y como para ver cómo estaba, y ¡cómo estaba! Completamente empapado Me sentía terriblemente excitada sintiendo que haría cualquier cosa que él quisiera pero…al mismo tiempo…tenía miedo e incertidumbre sobre lo que pasaría a continuación…En mi oído, una y otra vez me preguntaba susurrándome  “¿Qué es lo que eres? “ – “Tu puta” -  “¿Qué eres?  - “Tu perra, mi Señor” – “¿Y te gusta serlo?” – “Si….. “

Así varias veces, y cuantas más veces contestaba, más me lo iba creyendo y más me excitaba decirlo. Porque así es, me gusta ser Su puta, Su perra, Su zorra….

Acabó llevándome a la cama y  poniéndome sobre sus rodillas para castigarme por algo sucedido unos días atrás, por algo que teníamos pendiente, un momento en el que me porté mal. Mentalmente estaba preparada para recibir ese castigo, sabía desde hacia unos días que lo acabaría recibiendo y estaba dispuesta a ser fuerte y aguantar.

Así que recibí los merecidos azotes, al principio soportables, en cada nalga, en distintas zonas, y con distintas intensidades y acompañados de sus “gracias mi Señor” correspondientes que siendo sincera, me costaba mucho decir. Según subían de intensidad fueron subiendo de nuevo el nivel de excitación que anidaba en mi entrepierna,  estaba empapada, y así lo comprobó gustoso. Qué placentero puede resultar complacerle y sentir su placer al castigarme y la satisfacción propia de estar complaciéndole a él.

De nuevo en la cama me arrodille y abalancé sobre su polla, la necesitaba en la boca, y teniéndome a su alcance, empezó a tocarme el coño con esa mano experta que me lleva al cielo. Rozándome, tocándome y hurgando por todos los recovecos y rincones, tocándome una y otra vez y follándome con los dedos, alcanzando el botón mágico de mi interior. No pude evitar tocarme yo misma al mismo tiempo y mientras tenía la boca llena de su polla el primer orgasmo hizo que estallara de placer.

No paró de tocarme, y sin un respiro de descanso, siguió tocando todo mi coño empapado, sus dedos hábiles seguían trabajando sin descanso, hurgando también en mi culo, despacio primero...con más ahínco después, mientras yo seguía deleitándome en su polla y su huevos, chupando y lamiéndolos, y estando así …tocándome él, tocándome yo...me invadió el segundo orgasmo rápidamente. Y así….una y otra vez, sin apenas descanso…sin poder pensar….seguí y seguí. No podía sacarme la polla de la boca, no podía dejar de tocarme, no podía dejar de sentirle…..y no podía parar de correrme…

Cuando recuperé el aliento me coloqué entre sus piernas centrándome en su polla de nuevo. Me dediqué con entrega y devoción a lamer, chupar, besar, succionar y hacer desaparecer en la humedad de mi boca su miembro erecto. Mientras jugueteaba con sus huevos a los que también de dediqué con ahínco. Sentía sus gemidos y su placer y eso me excitaba aún más. Tanta que no podía evitar seguir tocándome al notar que su éxtasis estaba cerca hasta que me ordenó acercar mis pechos para terminar derramándose sobre ellos. Y así, con su leche restregada sobre las tetas, me quedé llevando el resto del día el perfume de su esencia puesto, orgullosa de sentirle conmigo el resto del día.

Tumbada junto a él pasé a ser la puta de los segundos anteriores a ser su pequeña niña rubia, colmada de caricias y tiernos besos, y así nos quedamos unos minutos perdidos entre abrazos, recuperando el aliento  y la calma y volviendo poco a poco a la realidad apurando los minutos, minutos que pasaron y no quedó otro remedio que recomponerme y arreglarme para ir corriendo a trabajar detrás de la barra, agotada, oliendo a él y sintiéndole en mi piel durante toda la jornada, deseándole más aun….


Fueron 5. 5 maravillosos y placenteros orgasmos. Aunque nada es gratuito.Todo este placer esta dentro de Su plan de adiestramiento como pude comprobarlo en los días siguientes
Moët.


miércoles, 8 de mayo de 2013

Próximamente



Han pasado escasos dos días desde que volví de visitar a mi Señor, una visita intensa y lleva de sensaciones y recuerdos. Tantos y tan buenos que no quiero que el tiempo los diluya en el olvido.

Por eso, para no perderlos, para atesorarlos -y porque sé que a mi Señor le complace que los comparta aqui- dedicaré mis próximos post a contar esos encuentros que han sucedido a lo largo de 3 dias en nuestras respectivas ciudades.
Espero que los disfruteis leyéndolos como yo lo disfruté viviendolos.
Besos
Moët.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Por qué me gusta que me follen la boca

Deseado Señor,

Hoy ha sido un día de intensas emociones, con muchas compras especiales que deseo estrenar para ti. Las has visto y saber que te gustan me excita recordandome lo perra que soy. Y en esas estaba cuando al probar una de esas compras en mis labios me has recordado lo mucho que me gusta que me follen la boca.




Asi es, mi Señor,…sabes que me encanta tener un
a polla en la boca, llenándomela, sentirla crecer de placer en el calor de mis labios, y notar como me llena. Sentirla bien dentro, hasta el fondo para saborearla del todo. Y seguir saboreándola con mi lengua y recorrerla por completo con mis labios, besarla, devorarla. Me encanta sentir que proporciono ese placer pero, sobre todo, me encanta pasar a ser controlada por ti cuando eres tu quien folla mi boca, quien me agarra la cabeza y me tira del pelo y me hace chupar y chupar. Porque disfruto sintiendo como me usas para tu placer, y como gozas forzándome así. Por eso se me hace la boca agua ahora, por eso desearía que estuvieras aquí para demostrártelo de nuevo…por eso aprecio más cuando en mis labios están los tuyos.
Moët