viernes, 27 de junio de 2014

Tus dedos





Esta tarde, a solas en el trabajo, recordé un momento vivido. Con mis dedos apoyados en mis labios, pensativa, giré la cabeza y, entonces, vi en el espejo....tus dedos


... jugueteando a lo tonto, los llevas a mis labios. Empiezas a acariciar mi labio inferior y yo mordisqueo las yemas. Las beso con suavidad, con cariño. Te miro...en ese instante algo cambia.


Comienzas a meterlos un poco más, y los rodeo con mis labios.  Inclinando mi cabeza hacia atrás hago que salgan de mi boca, para volver a sentirlos entrar entre mis labios entre abiertos. Mi mirada te lo dice todo. 



Otro dedo....llenas mi boca, con fuerza, haciendo que tenga que abrirla más. Jugueteas en la humedad. 

Mueves tu mano dentro y fuera, como si me estuvieras follando con ella. Tu lo sabes, sí lo sabes...Sabes que me excita muchísimo que juegues así con mi boca y no dejas de observar mis reacciones.


Aprietas con fuerza tus dedos dentro de mi, sujetando con el pulgar mi mandíbula. Y me mueves a tu antojo. Así, sujeta con la boca. Como un animal en tus manos. 

Mueves tu mano, me mueves a mi... a izquierda, a derecha. Haces que tenga que alejarme de ti o acercarme hasta rozarte.

Sólo soy tu voluntad. 

Porque soy un juguete en tus manos.


Hasta que sacas tus dedos empapados de mi boca, y agarrando de mi pelo.... me usas.



Moët.


sábado, 29 de marzo de 2014

Tarde de domingo


Marcas recién hechas. Día 1

"Qué sadismo qué brutalidad! Yo nunca soportaré lo suficiente para tener esas marcas."


Es quizás lo que yo pensaría al ver esas fotos con estos moretones.


Pero son MIS pechos y YO MISMA he provocado ese color. Ahora, en frío, me parece casi irreal. Me miró y remiro en el espejo del trabajo. Mi vista se pasea por mis pechos marcados,uno más que el otro. Paso mis dedos suavemente sobre el moratón más grande. Lo rozo con cariño, recordando.... 


Elevo la mirada y me veo en el reflejo. Aún tengo la boca abierta que se transforma en una sonrisa pícara de niña traviesa.



No sé muy bien cómo hemos pasado anoche de hablar por teléfono de mil cosas a empezar a azotarme el culo a mí misma con la espátula de madera de la cocina. Pero está tan reciente que puedo escuchar claramente tu voz dándome las órdenes. "quiero escuchar cómo te azotas mi perrita". 


Estaba deseando que jugaras conmigo así que me dispuse a disfrutarlo al máximo mi Señor. De repente ahí estaba arriba y abajo sobre mi plug, colocado estratégicamente sobre la tapa del wc, sintiéndome llena... Han continuado los azotes en mi trasero, que me excitaban mucho, pero nada como cuando me has ordenado darme la vuelta y seguir cabalgando, pero esta vez azotándome las tetas. No has tenido que decir mucho más.  


Marcas Dia 4


A cada golpe sobre mis pechos, gemía , incapaz de parar de moverme. Sentía cada azote como un latigazo. Seguía arriba y abajo una y otra vez. Escuchándote susurrándome en el oído, y azotándome. 

En un pecho...en otro. Me duele, y siento el picor. Pero es un dolor tan.....mmm...no hay palabras para describir las miles de sensaciones que siento en ese espacio tan corto de tiempo, tan intenso! Y eso que no te tengo aqui, pero estás tan presente sólo con tu voz, que eso me basta para hacer todo lo que ordenes. 


Sigo golpeándome. No es muy fuerte, pero me hago daño. Así te lo digo, y sé que disfrutas con mi placer, con mi dolor. Mis pechos se están poniendo rojos por segundos, y sigo azotando. Solo soy una marioneta que se complace viendo como mueves mis hilos... siguiendo tus órdenes.... y así hasta el paraíso.
Besos, Moët

miércoles, 19 de marzo de 2014

Un paso mas


Desde que me puse en sus manos su norte ha sido siempre verme crecer y evolucionar como sumisa. 

Quien haya seguido este blog podrá ver como así ha sido. 

Mi siguiente escalón es tener una hermana. Una hermanita, sumisa como yo, con quien poder jugar, en quien confiar y con quien ser cómplices a las órdenes de mi Dueño.


He de reconocer que siempre me ha picado la curiosidad. Es algo que siempre ha estado ahí, latente: la atracción hacia las mujeres ¿Qué sentiré? La sola idea me atrae… Imagino cómo puede ser sentir unos labios femeninos en los mío, notar las manos de otra mujer sobre mi cuerpo… y siento un cosquilleo de excitación dentro, pero al mismo tiempo me entran dudas. ¿y qué sentiré yo al tocar a otro cuerpo similar al mío? ¿Sentiré al hacerlo la excitación que siento al imaginarlo?

Fantaseo con esa idea, pero estoy temerosa de ir más allá. No sé cómo será, ni qué sentiré en esa situación tan nueva para mí. Además están los celos...¿Y si ella le gusta más a mi Señor que yo? ¿Y si dejo de ser la elegida, la niña bonita, para convertirme en tan solo otra concubina esperando que me regale unas migajas de su tiempo mientras su atención está destinada a disfrutar la novedad de otro cuerpo? 

Por primera vez, no sé si seré capaz de dar este siguiente paso.

Pero Él, como siempre, poco a poco me lleva y ya me ha ordenado hacerme un arnés en el que colocar uno de mis juguetes eróticos de última adquisición. Quería que yo misma me viera con él colocado, listo para usarlo, y que imaginara cómo podría usarlo con mi hermanita.

De esos instantes de preparación para dar ese paso adelante, han salido estas fotos, que ahora comparto con vosotros. 

Una sesión, os lo susurro al oído, de lo más estimulante…

Besos,

Moët

domingo, 9 de marzo de 2014

Bajo tu mesa

Hoy ha habido pocos clientes en el trabajo, puedo decir que me he aburrido un poco...y aunque siempre te tengo muy presente, mi Señor, en esos instantes, en la barra del bar, aburrida, entre café y café, mi mente iba evocando, recreándome en los recuerdos. 

Te imaginaba en ese momento en tu despacho, trabajando, muy concentrado.
Con tus papeles, apuntes y libros. Y deseaba estar allí, bajo tu mesa...

Como el otro día cuando me llevaste de repente desde el salón casi tirando de mi y me hiciste meterme bruscamente ahí debajo. Allí, agachada y arrodillada, y con la cara enterrada entre tus piernas no podía hacer más que dejar que me usaras. Sacando mi lengua, lamiendo y abriendo mi boca para que me la follaras apretándome contra tu polla con fuerza. Sin apenas respirar...concentrándome en dar placer a mi Dueño...

...hasta recibir el mayor de los placeres en mi garganta.


Y así es como, deleitándome con ese recuerdo, sentí mi propia humedad, y las palpitaciones en mi sexo necesitado de ti.

En el baño del trabajo, mis dedos juguetones quisieron comprobar mi estado, mientras los otros disparaban la foto para poder mostrarte ese momento exacto, esta imagen. 

El instante de placer de los recuerdos y la dulce tortura de soportar la espera, mi Señor


Besos
Moët

sábado, 25 de enero de 2014

Al teléfono: ¿Aún vas sin bragas?

Después de aquella aquella tarde...

Lo recuerdo ahora, cuando escribo, en la soledad de la noche, y sentada en la mesa del comedor de casa, cuando aquel día sentada en este mismo lugar y delante de esta misma pantalla el teléfono interrumpió mí rutina

-“Aun llevas bragas?”
Inmediatamente se activó algo dentro de mí. Fue el tono de voz, autoritario, serio. No las llevaba, así había estado toda la tarde, y así se lo hice saber.

-“quítate los pantalones”  “Y ahora dime…¿qué tal ha pasado la tarde mi perrita?” 
-“Bien”, respondo con un hilo de voz. No sé lo que vendrá después.
-“bien sin bragas?”
-“si…”

En uno de sus giros cambió de tono y casi de tema. Lo que parecía una tormenta pasó a ser una conversación con mi Señor en la que se interesaba por mis amistades por la red. La conversación parecía tocar a su fin, casi estábamos en la antesala de la despedida cuando, imprevisiblemente me ordena que me ponga en el suelo, desde donde pueda seguir viendo la pantalla, y que comience a tocarme, metiendo los dedos en mi coño, que ya está caliente, como una perra en celo de repente. Llevo caliente desde esta mañana, deseando correrme, aguantando las ganas debido a su prohibición de tocarme si no es por una orden suya.

-“Ahora…siéntate en la silla. Tócate y mete los dedos bien dentro, como lo hago yo”
Le obedezco, disfruto, y hago todo según dice. Meto dos de mis dedos todo lo dentro que puedo, sintiendo mi humedad. Mis fluidos me empapan, y gimo de placer. Los meto…los saco….

-“Veo que te gusta ser una zorra…pues ejerce de tal”
Por un instante estoy confundida, no sé a qué se refiere. Se hace el silencio, él lo nota, me guía, me cuesta …me empuja, lo logra…empiezo a hablar y comportarme como una profesional del sexo telefónico, como me comportaría si mi cliente estaría frente a mí. Voy todavía a tientas, él es exigente y su tono va de la amenaza a la instrucción. Me va guiando. Hay momentos en los que pienso que va a cortar. Pero voy avanzando, me enseña a dar, a no pensar solo en mi propio deseo, la conversación se alarga. Avances, retroceso y entonces noto que su respiración ha cambiado.

Y yo sigo en mi papel y logro su permiso para seguir tocándome… frotando la zona del clítoris, que es lo que me vuelve realmente loca. Sigo gimiendo. Me excito tan rápido escuchándole que me sorprendo. Los gemidos escapan de mi boca y le pido ponerme más cómoda en el suelo.
-“Quieres ponerte en el suelo eh? Perra? “Como una auténtica perra eh?” Él me conoce.
-“si por favor….” suplico
-“Hazlo!” ordena

Bajo rápido al suelo, poniéndome cómoda, casi a 4 patas. Sentada casi sobre mis pies, con las piernas separadas y teniendo acceso total a mi coño. En esta postura añoro su polla en la boca como tantas otras veces.
Sigo tocándome y sigo escuchándole por el teléfono que sujeto a duras penas.
Aún puedo escuchar algunas de sus frases en mi cabeza.
El me habla, sabe tocar las teclas que activan mi recuerdos y con ellos los deseos. Estoy a punto….sus palabras son mágicas…
-“Seguro que ahora mismo te gustaría sentir mi lluvia dorada como el otro día eh?”
-“Si”….los recuerdos me vienen de golpe y no dejo de tocarme. Cada vez más rápido.
-“Pero la próxima vez lo haré en tu boca” mi excitación sube más imaginándolo
“salpicando mi lluvia dorada en tu garganta y en tu cara…”  Más….casi puedo sentirlo
- “…resbalando por tu boca…” Dios…cómo puede hacerme sentir algo así…..
-“Sí….” “Mi Señor!...” - estallo en un orgasmo arrasador que me hace gemir y acabar con la cabeza en el suelo, gimiendo con el teléfono en el suelo junto a mi boca, incapaz de sujetarlo. Disfrutando de las sensaciones que me han invadido de repente…y escuchando como es ahora mi Señor quien disfruta al escucharme a mí.

Y así, al llegar la noche y quitarme las bragas, como ahora, no puedo dejar de recordar aquella noche de aquel día en que me quité las bragas en una tarde de amatxus.

Moët

domingo, 19 de enero de 2014

Sin bragas?

Yo soy una chica formal, de apariencia inocente y educada en colegio de pago. 

Así que, naturalmente, no suelo ir sin bragas por la vida. 


Por tanto, cuando aquella tarde, en el parque, rodeada de las demás mamás, recibí la orden de quitármelas, la situación me pareció un poquito confusa: todas ellas hablando de sus retoños, del tiempo, y del cambio de ropa; y yo, siguiendo aparentemente la conversación y pensando cómo cumplir su orden. 

Participo, miro mi móvil, excitada, nerviosa…las miro a ellas pero en realidad oteo el horizonte buscando, planeando.


Y lo hago...

Termino quitándome las bragas en un servicio público cercano. 

Lo más rápido que puedo, como si la gente de fuera supiera lo que estaba haciendo. 

Mis manos temblorosas guardan mis bragas en el bolso, y vuelvo junto a las demás, intentando aparentar normalidad. 

Tengo la sensación de llevar un cartelito que diga “no llevo bragas”, siento la turbación y la rojez de mi cara, en la que intento contener la sonrisa.


Han transcurrido las horas, he ejercido mi papel de madre y pronto, aunque todavía no lo sabía, vendría a ejercer otro rol...

Moët

miércoles, 15 de enero de 2014

Cómo hacer tus propias muñequeras BDSM

Este será un post diferente al resto. Por orden de mi Señor, he tenido que hacerme con unas muñequeras y tobilleras para que me pueda atarme y usarme de la forma que desee y de una forma más práctica y cómoda para ambos.

Después de ver el estupendo blog de Dómina Nut, El Taller de Bricosado, me sugirió, más bien, me ordenó, que me las hiciera yo misma. Dicho y hecho. Ahora que las tengo, quiero enseñaros cómo las hice de una forma muy baratita y sin pasar por ningún Sex Shop.
Debo confesar que la experiencia de ir a la tienda, elegir entre todos los collares, y acabar comprándolos me resultó tremendamente excitantes. No hacía más que imaginarme con ellos puestos, a merced de mi Señor, diponible para lo que Él quisiera hacer conmigo. Miraba y miraba los collares, con la mirada perdida, sin dejar de imaginar....


1.  Toma conciencia de tu condición de perra y ve a cualquier tienda donde vendan collaresen cualquier bazar los encontrarás, y con un gran surtido. Estuve dudando entre estas tres. Pensando en que agarraren bien y que no hagan daño al forzarlas y mover las muñecas elegí una correa un poco ancha y con la menor decoración posible.



  2.       En la misma tienda, le pedí al dependiente que me hiciera en los collares unos agujeros extras.  Para saber dónde los quería, cogí uno de los collares y me lo coloqué, ante su atenta mirada, en la muñeca para cerrarlo y ver dónde necesitaba los agujeros. Mantuvo el tipo y ni cambió el gesto al ver mis actos.     Todo un profesional. Me devolvió mis  collares con 3 agujeros extras a mi medida. Podéis apreciar los nuevos agujeros en la foto. En principio el collar sólo traía los 3 más a la derecha.


3- Compré también en el mismo lugar los accesorios que veis en la foto. Un mosquetón doble y  estos ganchos, con idea de ponerlos en las muñequeras y poderlas agarrar a cualquier cuerda o soporte.


4- Una vez en casa, hice un corte por donde veis, para que no molestara la parte que sobra y dando forma redondeada al extremo para evitar molestias con los roces.



Y voilá, ya tenemos muñequeras nuevas y baratitas, y con el morbo añadido de haber sido compradas por la perra que las llevará y  ser hechas por una misma.


Aquí podéis ver cómo quedan con el mosquetón puesto. Realmente algo muy útil y práctico, y que da mucho juego.

Coste total:  4,5 euros cada collar + 3.75 cada mosquetón doble.


Para las tobilleras compré otro día un par de collares más, aunque no pude encontrar dos iguales que los usados para hacer las tobilleras y otro mosquetón doble. A éstos también pedí que me hicieran algún agujero extra, pero luego, no he tenido que cortar nada. Aquí tenéis el resultado final:



Ahora sólo queda que mi Señor decida usar el kit completo conmigo. Os confieso que lo estoy deseando. Cuando ocurra, prometo compartilo con vosotros.

Y si os animáis a hacer vuestras propias tobilleras o muñequeras, espero que vosotros lo compartais conmigo.

Besos, Moët